En el contexto de un mundo que enfrenta problemas ambientales por cambio climático, deforestación, contaminación y sobrepoblación; despierta la necesidad de hacer cambios y encontrar alternativas para los problemas. La restauración del bosque es una de ellas.

La finca Fila Marucha, ubicada en Londres de Quepos, es la sede del Centro de Capacitacion Bosques Analogos en Costa Rica. Con más de 30 años de experiencia, este territorio es testigo de que sí se puede restaurar la tierra y cultivar sus bosques. Es por esta razón que este lugar se dedica a capacitar personas que quieren contribuir con la restauración de la biodiversidad utilizando diseños de forestería análoga. El objetivo de esta técnica es utilizar la estructura del bosque a favor para cultivar diferentes bienes.

Durante un círculo de conversación acerca de lo aprendido en los talleres, varios participantes hacen una reflexión acerca de la práctica de la Forestería Análoga como una alternativa para restaurar la biodiversidad de la tierra.

Jose Pablo Fernández, instructor de la RIFA, explica que “una capacitación de FA debe pasar por exponer la importancia de los bosques como controladores de la humedad y la temperatura en el planeta, además de infiltrar las aguas en los acuíferos y producir gran parte de las nubes de lluvia. Hay que ver un bosque como un prestador de servicios a la humanidad y al planeta evitando la erosión, produciendo oxígeno, reciclando carbono, sosteniendo la biodiversidad y dándonos alimento y medicina.”

Ya que la separación existe sólo en la mente, la restauración involucra tanto al medio ambiente como a la comunidad que vive en él.

Por lo menos así lo cree la estudiante de arquitectura Laura Phillips León, quien señala que “una de las principales bondades de esta práctica es que busca satisfacer de forma sostenible las necesidades sociales y económicas de la comunidad involucrada. La restauración de los ecosistemas es crucial para el desarrollo sostenible debido a que restaura los mismos ecosistemas degradados de los cuales muchas personas tanto en zonas urbanas como rurales dependen para sostener sus medios de vida.“

Por mucho tiempo, la idea de productividad ha sido entendida como campos agrícolas de monocultivos o potreros de ganaderá extensiva. El bosque antes era considerado como una zona no productiva.

“Todos los que descubren la Foresteria Análoga encuentran balance entre conservación y producción. Es necesario generar economías justas y ambientalmente sostenibles para que la regeneración de los bosques suceda. No podemos negar el desarrollo económico pero si construir un método que sea realmente armónico con la naturaleza y respetuoso de todos los seres vivos”, agrega Fernández.

Para algunos, lograr la restauración involucra un giro en las maneras destructivas de ver la vida.

María Auxiliadora Zúñiga Amador, estudiante universitaria de 26 años, lo ve todo muy claro: “La restauración es importante porque la pérdida de la diversidad biológica y sus servicios ambientales es uno de los mayores retos a enfrentar en la actualidad. Detener y revertir las tendencias que provocan dicha pérdida requiere cambios en la ocupación territorial, técnicas de producción, usos de espacios comunes, en la conciencia ambiental, procurando procesos más participativos de los actores involucrados.”

Para muchos, es importante tomar en cuenta el futuro de proyectos agrícolas, forestales, y de desarrollo comunitario. Para Lamberto Micangeli, científico ambiental, los conocimientos aprendidos le han abierto puertas nuevas: “tener la habilidad y las herramientas para descifrar la estructura de un bosque nativo es una gran ventaja. Nos da la oportunidad de replicar los ecosistemas para restaurar tierras degradadas por el impacto ambiental humano. También nos permite diseñar y sembrar bosques balanceados pero con especies de utilidad comercial y uso medicinal.”