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Entender el Suelo Tropical: Parte 2

Entender el Suelo Tropical: Parte 2

Ahora que conocemos los dos retos más grandes que presenta el suelo tropical donde se plantan bosques ( analizados en el artículo anterior) a saber: la baja capacidad de intercambio catiónico, y la acidez del suelo, tenemos que preguntarnos: ¿qué podemos hacer para enfrentar estos retos? Aunque parezca extraño, la respuesta se puede encontrar en el pasado. Los conquistadores españoles y portugueses se dieron cuenta que unas comunidades indígenas de la Amazonia tenían cultivos con alta producción durante varios años, prácticas que persisten aún, y las que llamaron la atención de unos científicos que se preguntaron porque había comunidades en la cuenca amazónica con suelo oscuro y productivo. Fue así como se inventó el término Terra Preta o tierra negra. Los arqueólogos hicieron excavaciones cercanas de comunidades indígenas amazónicas y descubrieron que los indígenas en Suramérica pre-hispánica mezclaron carbón y tiestos de alfarería de arcilla con el suelo que cultivaron. Desde entonces, se ha observado patrones similares en sitios antiguos en África y Asia.

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El suelo arenoso de la cuenca Orinoco en Colombia. Foto: Dexter Dombro

Luego los científicos se dieron cuenta que esos antepasados sabían algo que nosotros hemos olvidado. El carbón en el suelo sirve como un agente de retención de agua, que impide la pérdida de nutrientes, microfauna, y fertilizantes de los suelos tropicales durante las lluvias. Permite que se aumente la materia orgánica en el suelo, por lo que las plantas y los árboles tienen un mejor ambiente y mayor crecimiento. La arcilla tiene una capacidad de retención similar, que explica el uso de los tiestos de alfarería. Obviamente, el carbón de los fuegos y la alfarería quebrada fueron agregados al suelo en tiempos antiguos, y así aumentaron la producción y calidad de los cultivos en comunidades indígenas pre-hispánicas. La pregunta para los científicos y agricultores modernos era: ¿cómo pueden beneficiar los campesinos actuales que plantan árboles con estos conocimientos? De hecho, la lista de beneficios es bastante larga y se puede aplicar en cualquier lugar en el mundo, no solamente en los trópicos.

El carbón tiene una vida media de 1000 años cuando está enterrado en el suelo. ¿Por qué nos importa este hecho? Para decirlo de alguna manera, éste hace que el carbón que se obtiene de la materia orgánica y biomasa leñosa pueda capturarse en el suelo durante siglos, lo cual hace que éste manera sea muy eficiente para almacenar el carbón atmosférico. En el ámbito mundial, podría convertirse en una herramienta importante contra el cambio climático.

El carbón no debe ponerse sólo en el suelo, sino hay que hay que mezclarlo con algún fertilizante orgánico como el compost, estiércol de vaca u orina de vaca (que contiene urea). El carbón es negativo y si se encuentra sólo en el suelo atraería todos los nutrientes, lo cual tendría un impacto negativo para los árboles y plantas. Sin embargo, una vez que el carbón está cargado, es un agente poderoso para retener y guardar los nutrientes, materia orgánica, y microfauna en el suelo. Este carbón que está designado para uso agrícola se describe con el nombre “biochar”.

El proceso para elaborar biochar también produce ceniza de leña. Esa ceniza, está llena de elementos químicos que son muy útiles para los árboles: el boro, el fósforo, y el potasio. Pero aún más importante, la ceniza de leña es 10 veces más alcalina que la cal, lo cual conlleva que en aplicaciones controladas puede reducir la acidez del suelo, y así aumenta la productividad agrícola y el número de especies que se pueden plantar.

En cuanto a la economía se puede mencionar que el biochar se puede producir con recursos locales. En India, se quema el salvado de arroz, se le adiciona orina de vaca para luego distribuirlo en el suelo. Casi todo material podría ser quemado y procesado como biochar. Es así como los pequeños productores, quienes plantan árboles, y las comunidades en países en desarrollo no sólo pueden mejorar los suelos, sino también los pueden enriquecer con recursos locales y así eliminar los gastos económicos y ambientales del transporte de fertilizantes químicos que son caros además de que matan toda la microfauna en el suelo, y dejan un suelo muerto tras su uso.

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Sembrando árboles en suelos mejorados. Foto: Dexter Dombro

No es necesario decir que todavía hay retos técnicos importantes. Por ejemplo, ¿cómo se puede producir biochar a gran escala? ¿De dónde viene la biomasa requerida? Las respuestas a estas y otras preguntas se pueden encontrar en el trabajo de Amazonia Reforestation y CO2 Tropical Trees en sus plantaciones en La Pedregoza y El Encierro en Vichada Colombia. Investigaremos estas soluciones en el artículo 3 de esta serie.

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