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Entender el Suelo Tropical: Parte 3

Entender el Suelo Tropical: Parte 3

Con el descubrimiento de la Terra Preta, hay mucha gente que quiere implementar programas de biochar (artículo anterior para conocer el biochar y su uso en las plantaciones). Hacer esto en gran escala puede ser difícil, pero se están desarrollando nuevas soluciones en todo el mundo. Algunos de los ejemplos presentados en este artículo están basados en una metodología que está siendo desarrollada en las plantaciones de Amazonia Reforestation y CO2 Tropical Trees en La Pedregoza en la cuenca del Río Orinoco de Vichada, Colombia, además de unos diseños y soluciones que han sido desarrollado por personas entusiastas en todo el mundo. Para más información, recomiendo conocer el International Biochar Initiative, del cual soy miembro.

En La Pedregoza nos hemos dado cuenta que a la hora de podar los cultivos de Acacia mangium, se saca alrededor de 5 kilos de ramas y ramitas de cada árbol. Ya que en una hectárea de la plantación hay alrededor de 1.200 árboles, esto significa que aproximadamente 6 toneladas de biomasa leñosa están disponibles en cada hectárea. La biomasa proveniente de la poda no tiene mercado hasta ahora, así que es un regalo para los que plantan árboles, porque las ramas podadas pueden ser recolectadas y convertidas en biochar. Otras especies de árboles producen resultados similares, y el biochar se puede producir de cualquier materia vegetal.

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Recogiendo ramas podadas. Foto: Dexter Dombro

Cuando los árboles maduran en las plantaciones, a menudo, se eliminan los que crecen mal para dejar que los que crecen mejor expandan y reciban más luz. Cortar los árboles débiles también es una buena manera de ventilar (airear) una plantación, sobre todo en condiciones tropicales y húmedas. Esta biomasa leñosa descartada podría tener algún valor económico, pero también se puede convertir en biochar. Obviamente, el biochar también se puede vender a los vecinos y a otros como un producto terminado. En las ferreterías y los centros de jardinería alrededor del mundo, el biochar puede venderse a un precio bastante alto, lo cual ayuda a los agricultores y dueños de plantaciones. La idea es que las plantaciones y proyectos agrícolas en general tienen suficiente biomasa disponible para implementar programas de biochar.

Se debe mencionar que si la materia podada descartada se deja descomponer en el suelo, hay algún beneficio limitado para la tierra. No obstante, dura varios años para que una rama podada se descomponga. Todo el metano y CO2 que está guardado en la madera que se está descomponiendo se emiten en la atmósfera, y aumentan los gases contribuyentes al calentamiento global. Mientras la biomasa esté en este proceso lento de conversión en materia orgánica, no se convierte en agente de retención ni mejora la capacidad de intercambio catiónico del suelo. Por eso, recolectando y convirtiendo esta biomasa en biochar tiene más sentido económicamente y ambientalmente.

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Árboles descartados que sirven para convertirse en biochar. Foto: Dexter Dombro

Una vez que se identificaron los beneficios del biochar, la gente se dio cuenta que los métodos tradicionales de hacer el carbón no son realmente deseables. El carbón tradicional se hace con hoyos rellenos de biomasa o pilas de leña que se queman y apagan antes de que toda la biomasa se consuma. Este método tiene dos grandes desventajas. Primeramente, todos los gases contribuyentes al calentamiento global se emiten a la atmósfera, lo que es indeseable. La otra desventaja es que en promedio este método tiene una tasa de conversión de 10:1, lo que significa que de una tonelada (1.000 kilos) de biomasa, se obtiene solamente 100 kilos de carbón. Esto hace la producción tradicional de carbón económicamente ineficiente. Lamentablemente, es la manera más común de hacer carbón en la mayor parte del mundo en desarrollo, e incluso la mayor causa de deforestación en unos países.

La mejor manera de hacer biochar es construyendo hornos de retorta que funcionan mediante la quema con bajo oxígeno, conocido también como pirolisis, para convertir la biomasa en carbón. Las retortas son cajas selladas que se ponen dentro de los hornos que permiten que el operador pueda controlar la quema en un ambiente de bajo oxígeno. Se pone una cantidad pequeña de biomasa dentro del horno y la enciende, para que vaya calentando la retorta. Mientras se calienta la biomasa dentro de la caja, empieza a emitir los gases volátiles y los gases contribuyentes al calentamiento global, los cuales se recolectan y se canalizan de vuelta al horno, donde siguen quemando y calentando a la retorta. Estos hornos son buenos para el ambiente, pueden ser construidos a un precio relativamente bajo con recursos locales, y tienen una mejor tasa de conversión, alrededor de 3.5:1, lo que quiere decir que de cada tonelada de biomasa se saca alrededor 350 kg de carbón.

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Retorta «Adam». Foto: Chris Adam

En La Reserva Natural La Pedregoza, estamos construyendo 3 grandes retortas “Adam”, basadas en un diseño del Ph.D. alemán, Dr. Chris Adam. Nuestro objetivo es producir un promedio de una tonelada de carbón cada día y cargarla con materia orgánica para que tengamos mayores cantidades de biochar para mejorar el suelo (ver la muestra de suelo en el primer artículo).

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